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El Peligro llegó con Alto Teatro de Bolivia

Por  Francisco Lizarazo

Periodista, comunicador social y Catedrático

Tocar temas como la discriminación racial, laboral, del trabajo de las mujeres y  sus remuneraciones o de la situación de los adultos mayores no es fácil porque son tópicos que despiertan mucha sensibilidad y hay que saber plantearlos para que no parezca un panfleto, de una lucha política sesgada, o con intereses muy particulares.

El teatro tiene la magia de poder decir cosas de una manera que no sea rechazada sino que con la música, los diálogos, las actuaciones, y todo el entramado escénico nos permite transmitir un mensaje que deje una reflexión, dentro de un ambiente más festivo, menos académico.

 

Eso lo demostró el grupo boliviano “El Alto Teatro” en Jujuy con la presentación de la obra “Peligro”, de Freddy Chipana, quien se interpreta a sí mismo como un joven actor que  – pese a la oposición familiar – decide ser actor porque nació con esa vocación y quiere conseguir un trabajo que le permita demostrar sus cualidades interpretativas.

 

Pero peligro no es una obra biográfica – o por lo menos no todo el espectáculo – sino que usa esa anécdota para intercalar datos reales de lo que sucede en el campo laboral de Bolivia, la falta de empleo, la inseguridad en los trabajos, y las situaciones de mal trato a la que son sometidas las mujeres por tratar de tener un empleo más digno.

 

En esta obra, los actores visten cascos y overoles de trabajo, representando al sector de la minera, un sector tan maltratado en ese país y que a raíz de los últimos conflictos puede ser muy violento en sus reclamos, mientras un grupo de músicos en la parte posterior va dándole sonoridad a los bailes, porque la danza es parte de nuestras costumbres latinoamericana.

 

Peligro fue una de las obras que se presentó en la sala mayor del Teatro Mitre, dentro del Festival Internacional de Teatro Relevos, demostrando que desde la escena se pueden tocar temas de reflexión como la vida de los artistas, los problemas para conseguir trabajo y cómo esta situación no es – lamentablemente – únicamente en este rubro, especialmente en un país donde los desocupados se incrementan con regularidad.

 

Los datos y las situaciones reflejan lo que en la actualidad pasa en los distritos mineros de Oruro y Potosí.

 

Al concluir la obra, el director y actor, Freddy Chipana, agradeció al público presente y reiteró que es importante abrir estos espacios, donde los artistas de teatro, puedan formarse y brindar su talento.

 

Destaca en este montaje el humor las destrezas físicas de los actores para moverse en la escena y el juego entre la realidad y la fantasía con la música, los diálogos con expresiones de la cultura boliviana, todo mezclado para que el púbico se divierta y también saque sus conclusiones de lo que pasa en un país hermano que a pesar de tener un gobierno con muchos años en el poder, aún presenta muchas desigualdades sociales.

 

La obra está dirigida y actuada por Freddy Chipana, con Carlos Zárate, Fernanda Barral, Edgar Chipana, César Zárate, Aldo Espinoza, María Mamaní, Verónica Paye, Deyvid Montevilla, Carolina Pérez, Carmen Tito y Omar Mostajo.

 

Color, música, bailes y temas para reflexionar son una combinación que atrae al público y eso se vio reflejado en la sala, que aunque no estaba totalmente llena  – tal vez por el día de la presentación y que había estado nublado – los que presenciaron el espectáculo salieron complacidos y aplaudieron de pie esta propuesta, distinta en su planteamientos  las otras obras del Festival, que tiene un mensaje muy actual, o esa es mi Visión Particular.

 

Francisco Lizarazo

 

@visionesp

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